Qué régimen fiscal conviene a un dentista en México
RESICO, actividades profesionales o persona moral: cómo decidir qué régimen fiscal conviene a un consultorio dental en México.
Elegir el régimen fiscal correcto es una de esas decisiones que un dentista suele tomar una sola vez, al darse de alta o al independizarse, y después vive con ella durante años sin volver a revisarla. El problema es que el régimen fiscal no solo determina cuánto impuesto pagas: también define si puedes deducir tus gastos de consultorio, qué tan compleja es tu contabilidad y cómo te retienen, o no, cuando facturas a empresas.
No existe un régimen "mejor" para todos los dentistas; existe el que conviene según cuánto factures, cuánto gastas en equipo y personal, y si trabajas solo o con más socios. En este artículo repasamos las opciones más comunes para un consultorio dental en México (RESICO, actividades empresariales y profesionales, y persona moral), cómo funcionan las retenciones, y por qué el IVA se comporta distinto en servicios que en productos.
Las opciones más comunes para un dentista en México
En la práctica, casi todos los consultorios dentales en México operan bajo una de estas tres figuras:
- RESICO (Régimen Simplificado de Confianza) para personas físicas.
- Régimen de Actividades Empresariales y Profesionales, también para personas físicas.
- Persona moral, generalmente como Sociedad Civil, aunque también existe la opción de Sociedad Anónima.
Independientemente del régimen que elijas, los datos que debe traer cada factura para timbrar correctamente son los mismos; si quieres repasarlos, aquí tienes CFDI 4.0 para consultorios dentales: lo esencial sin tecnicismos.
RESICO para personas físicas
RESICO está pensado para simplificar el cálculo del impuesto: aplica tasas de ISR bajas, escalonadas, desde alrededor de 1% hasta 2.5% según el nivel de ingresos, directamente sobre tus ingresos, sin necesidad de calcular una utilidad restando deducciones. Pueden inscribirse personas físicas con ingresos totales anuales de hasta 3.5 millones de pesos (conviene confirmar el tope vigente con tu contador, ya que la ley puede actualizarlo).
La ventaja es la simplicidad: menos cálculos, declaración más sencilla. La desventaja es que no permite deducir los gastos del consultorio para efectos de ISR (renta, nómina, material, equipo) porque el impuesto se calcula sobre el ingreso bruto, no sobre la utilidad. Por eso suele convenir a consultorios que están arrancando, que comparten espacio o que tienen gastos operativos bajos en proporción a lo que facturan.
Régimen de Actividades Empresariales y Profesionales
Este régimen sí permite deducir los gastos reales de tu consultorio: renta del local, nómina de tu asistente e higienista, material de consumo, depreciación de equipo (unidad dental, rayos X, escáner intraoral), entre otros. El ISR se calcula con una tarifa progresiva sobre la utilidad, ingresos menos deducciones autorizadas, que en el tramo más alto puede llegar hasta 35%.
Suele convenir cuando tu consultorio tiene inversiones fuertes en equipo o una estructura de gastos considerable, porque esas deducciones reducen la base sobre la que pagas impuesto. A cambio, exige llevar una contabilidad más detallada y hacer pagos provisionales mensuales.
Persona moral: Sociedad Civil o Sociedad Anónima
Cuando un consultorio crece (varios dentistas socios, planes de abrir más de una sede, necesidad de separar el patrimonio personal del patrimonio del negocio) algunos optan por constituirse como persona moral. Las dos figuras más comunes son:
- Sociedad Civil, tradicionalmente usada por profesionistas (médicos, dentistas, abogados) que prestan servicios profesionales de forma asociada.
- Sociedad Anónima (S.A. de C.V.), la figura mercantil más común para negocios en general.
La persona moral paga ISR corporativo, 30% sobre la utilidad fiscal, y cuando reparte utilidades a los socios puede generarse un impuesto adicional al momento del retiro. Administrativamente es la opción más compleja de las tres, con obligaciones contables más exigentes.
Por qué la figura legal importa también para el IVA
Aquí hay un matiz que muchos dentistas no consideran al decidir entre Sociedad Civil y Sociedad Anónima: la Ley del IVA exenta del impuesto a los servicios profesionales de medicina, y esto se ha extendido en la práctica a la odontología por requerir también título profesional, cuando son prestados por personas físicas o por sociedades civiles. Una sociedad mercantil (S.A. de C.V.) que preste el mismo servicio podría no calificar para esa exención de la misma forma. Es una de las razones por las que, entre consultorios con varios socios, la Sociedad Civil sigue siendo una figura frecuente frente a la Sociedad Anónima.
IVA en un consultorio dental: exento en servicios, 16% en productos
En términos generales:
- Los servicios profesionales dentales prestados por una persona física con título profesional, o por una sociedad civil, están exentos de IVA.
- La venta de productos (cepillos, pastas, kits de blanqueamiento para llevar a casa, membresías que incluyan productos físicos) sí causa el 16% de IVA, porque ya no se trata de un servicio profesional sino de una venta de mercancía.
Si tu consultorio combina ambos (servicio exento y venta de producto gravado), conviene que tu contabilidad separe claramente ambos conceptos desde la facturación, para no mezclar ingresos exentos con ingresos gravados en un mismo comprobante sin distinguirlos. Separar cada concepto desde el cobro es más simple cuando tu sistema de gestión dental, como DaleControl, registra el servicio y el producto como conceptos independientes en vez de sumarlos en una sola línea.
Retenciones: cuándo te retienen a ti
Si facturas tus honorarios a una persona moral (una aseguradora, una empresa que paga el tratamiento de sus empleados, un colegio) es común que esa empresa te retenga una parte del ISR antes de pagarte. Si estás en RESICO, la retención aplicable suele ser del 1.25% sobre el monto de la factura sin IVA, como pago provisional a cuenta de tu impuesto anual; si estás en el régimen de actividades empresariales y profesionales, la retención suele ser del 10% de ISR. Esto no aplica de la misma forma cuando facturas directamente a otra persona física, como un paciente particular. Si te retienen con frecuencia, conviene revisar con tu contador cómo se refleja esa retención en tus pagos provisionales, para no pagar el impuesto dos veces.
Para entender cómo esto encaja con el resto de tu operación financiera, no solo impuestos sino flujo de caja, cobros y facturación en conjunto, puedes revisar nuestra guía de finanzas para clínicas dentales. Y si lo que buscas es el detalle de cómo facturar correctamente bajo cualquiera de estos regímenes, aquí está nuestra guía general de facturación para dentistas.
Cómo decidir: factores que debes poner sobre la mesa con tu contador
Ningún artículo puede decirte cuál régimen te conviene sin conocer tu caso, pero sí puede decirte qué preguntas llevar a esa conversación:
- ¿Cuánto facturas al año, y qué tan cerca estás del tope de RESICO?
- ¿Qué tan altos son tus gastos deducibles (renta, nómina, equipo) en proporción a tus ingresos?
- ¿Operas solo o tienes, o planeas tener, socios?
- ¿Qué proporción de tus ingresos viene de servicios exentos de IVA frente a venta de productos gravados?
- ¿Planeas crecer a más de una sede en los próximos años?
Por ejemplo, un consultorio que ya casi toca el tope de ingresos de RESICO y que además está por invertir en equipo de diagnóstico costoso, como un escáner intraoral o un equipo de rayos X nuevo, probablemente pierda más por no poder deducir esa inversión de lo que gana en simplicidad administrativa. En cambio, un consultorio que apenas empieza, con gastos operativos bajos y sin planes inmediatos de invertir fuerte en equipo, puede encontrar en RESICO justo la simplicidad que necesita en esta etapa.
Con esas respuestas, tu contador puede modelar cuánto pagarías bajo cada régimen en tu situación específica, algo que ningún artículo genérico puede calcular por ti.
Conclusión
RESICO, actividades empresariales y profesionales, y persona moral no son buenas o malas en abstracto: cada una encaja mejor con un tamaño y una estructura de consultorio distintos. Lo que sí puedes hacer desde hoy es tener claro cuánto facturas, cuánto gastas y cómo planeas crecer, para que esa conversación con tu contador parta de datos reales y no de suposiciones.
Este artículo es informativo y no constituye asesoría fiscal/contable.
Preguntas frecuentes
¿Puedo cambiar de régimen fiscal si ya elegí uno al darme de alta?
¿RESICO me conviene si tengo muchos gastos de consultorio?
¿Mis servicios dentales pagan IVA?
¿Necesito constituirme como sociedad civil si tengo consultorio con otro dentista?
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